martes, 2 de diciembre de 2014

1A: Sombreros

1A: Sombreros

Una vez elegido tu personaje, con su sombrero, hay que escribir un pequeño relato (entre quince y veinticinco líneas) en el cual esa misma persona cuenta un episodio que le ocurrió cierto día entre las once y las doce de la mañana. Hay que situarse en el lugar y el año adecuados para ese sombrero, que tendrá cierta importancia en el relato.

Recordad que entre un párrafo y el siguiente hay que pulsar doble salto de línea.

Revisad varias veces el trabajo antes de publicarlo.



Cierre >  Viernes 5 de diciembre a las 20h.

31 comentarios:

  1. MI CLOCHÉ

    Toda esta historia de mi Cloché, empezó cuando aún estábamos en los felices 20.
    Era una mañana soleada de invierno en Madrid, cosa rara ya que en Madrid, en invierno suele llover.
    Iba yo muy guapa y arreglada andando hacia mi trabajo, cuando de repente vino una ráfaga de viento y se llevó mi precioso Cloché recién estrenado. Me lo había regalado dos días antes mi mejor amiga por mi cumpleaños. Llegué al trabajo toda enfurruñada, entré y antes de que me dijeran nada ya había mandado a todo el mundo a paseo.”
    Durante varios días con sus noches estuve pensando dónde habría ido a parar mi precioso Cloché. Afortunadamente, estaba en buenas manos, en las de Roberto, un chico muy majo.
    Días después, vi a una chica con el mismo sombrero que el que yo había perdido. Tiempo atrás, un chico vino a devolverme el sombrero, yo no abrí la puerta, pensando que ese chico era mi príncipe azul y que vendría otro día en el que estuviese mejor arreglada, y me pediría salir con él y yo aceptaría. Soñaba con ese momento todas las noches de mi vida.
    Pero él no volvió y tuvo las narices de regalarle el sombrero a otra. Yo caí en una profunda depresión. Cuando conseguí salir de ella, me juré que lo recuperaría, que conseguiría mi preciado Cloché. Y lo conseguí gracias a mi ingenio. Lo hice porque averigüe donde iba la chica de Roberto con sus amigas todas las noches. Y en una de esas noches, yo se lo quité y salí corriendo hacia mi casa.
    Días más tarde, la novia de Roberto rompió con él y más tarde vino a pedirme salir a mí. Tiempo atrás le habría dicho que sí, pero ahora no. Le cerré la puerta en sus narices y le dije: “Nunca podría aceptar a un hombre que se atrevió a regalar mi sombrero a otra”.
    Gracias a mi preciado Cloché, aprendí una valiosa lección: “Nunca rechaces nada que te estén regalando”.

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  2. CUENTO DE MI SOMBRERO



    El día en que llegó a mí, mi sombrero, fue como si descubriese un nuevo amigo, como si el sombrero quisiera ser mi amigo. Sentía que el sombrero me contaba historias.
    Una de las historias que me llegó a contar comenzaba así:
    Se alzaba la luna llena, tan brillante que casi iluminaba como el sol de la mañana, y allí estaba yo, en una caja de cartón la cual trasladaban desde Mongolia hasta la India. Me sentía incómodo en un espacio tan pequeño y estrecho pero en cuanto me sacaron de esa caja, pude ver que un mundo nuevo y extraño que no había visto antes y del cual no sabía nada. Me llevaron a un escaparate y poco después ya estaba encima de gente de toda clase, altos, bajos, ricos, pobres, campesinos,…
    A pesar de que fuera la primera vez que me ponían encima de alguien, sentía que ese sería el lugar donde debía estar, en la cabeza de alguna persona. Al día siguiente, nada más abrir la tienda, empezaron a ponerme encima de la gente, y poco después alguien al que no había visto en mi vida me cogió y me llevó al mostrador donde la persona que había cuidado de mi me cambió por dinero. Nunca me habían ofendido tanto. Nada más salir de la tienda, el hombre que me compró me puso en su cabeza, y acto seguido llamó a un taxi y nos dirigimos a su casa. En ella había un perro y la que parecía ser su mujer con un bebé en brazos. En aquel momento, el perro me empezó a mirar mal. En cuanto el hombre me dejó caer suavemente al suelo para ir a saludar a su bebé, el perro se meó encima de mí y mi propietario le empezó a reñir mientras me cogía y me llevaba a la basura. Aquel lugar olía tan mal que me llegué a desmallar. Cuando me desperté, estaba en un vertedero, rodeado de basura y ratas. De repente, vi a unos niños acercarse a mí, cogerme y ponerme encima suya, por el aspecto que tenían, debían ser muy pobres. Esos niños me cambiaron por una barra de pan y se fueron corriendo, más tarde el panadero se dio cuenta de mi repugnante olor y me entregó a su mujer la cual me llevo a un río y me tiró en el. La corriente me fue arrastrando hacia mar abierto y justo cuando pensaba que me iba a hundir en las profundidades del mar, llegué a una playa desierta donde una niña de unos siete años me cogió de la blanca arena, me miró y entonces me llevó a su casa y su madre me lavó y me secó. Me sentí muy a gusto y como en casa.
    Esa fue una de las historias que me contaba, y sabéis una cosa, esa niña era yo.




    CLAUDIA SANS 1ºA

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  3. Lidia Martínez Loro 1ºA4 de diciembre de 2014, 18:02

    MI SOMBRERO PERFECTO.
    Estaba yo en mi casa, haciendo la comida y me pregunte: ¿Por qué no ir a dar un paseo por las preciosas calles de Panamá?
    Cuando salí a la calle hacía muchísimo calor y me estaba rondando por la cabeza la idea de irme a casa, pero pensé que como ya tenía la comida hecha y había recogido la casa me podía tomar “el día libre”.
    Mientras paseaba me iba fijando en la gente, sus abrigos, complementos, zapatos, pantalones… Hacía mucho que no me iba a dar un paseo tranquila y sin prisa.
    Casi toda la gente llevaba sombreros; altos, bajos, blancos, negros… de todo tipo. Pensé que porque yo no llevaba ningún sombrero. Me propuse encontrar un sombrero que me gustara y que les diera envidia a todas mis amigas, con lo cual me puse manos a la obra.
    Cuando llevaba un rato mirando tiendas y preguntado por sombreros en todas, miré el reloj y vi que eran las 12:00 y como se me había hecho tan tarde me fui a casa y ya seguiría buscando mi sombrero perfecto, otro día.
    Al día siguiente a las 17:00 vino mi amiga Sara a tomar un café, cuando fui a abrir la puerta nada más entrar la vi a ella, ahí tan guapa y tan a la moda como siempre, sí que es verdad que la tengo un poco de envidia porque tiene todas las novedades, todo lo que acaba de salir, lo tiene al día siguiente, siempre está a la moda y eso me pone un poco de los nervios, pero como somos amigas desde hace mucho tiempo, ya me he acostumbrado. La abrí y llevaba un sombrero, un panamá.
    Nos sentamos en el sillón. Me fui a la cocina y traje unos cafés. Cuando volví, deje los cafés en la mesa y me senté en el sillón, luego:
    Ella me preguntó: -¿Te gusta mi sombrero?, es un panamá.
    Y yo la conteste, con una sonrisa muy falsa:- Sí, es muy bonito, ¿Dónde te lo has comprado? Porque yo necesito un sombrero.
    Ella me contesto simpáticamente: - No hace falta que te lo diga, porque ya no lo tienes que comprar. Te lo quería regalar, perdón por habérmelo puesto solo quería que no sospecharas porque si traigo un paquete envuelto se notaría demasiado.
    Yo la conteste muy entusiasmada:- ¡Muchas gracias!
    Las dos nos dimos un gran abrazo y nos quedamos durante toda la tarde sentadas en el sillón. Desde ese momento me di cuenta de que las amigas verdaderas por muy divas que sean siempre serán, amigas verdaderas.

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  4. Cuento del Sombrero
    Había una mujer que vivía en Paris y que se acababa de comprar un sombrero de tipo bombin.
    Ella salia tan tranquilamente de comprarlo pero,estaba lloviendo y hacia mucho frío y aire así que,se voló y cayó en medio de la calle y un señor de unos 35 años lo recogió.La chica venia corriendo y cuando vió el sombrero le dijo al señor:
    -Hola, ¿me puede dar mi sombrero por favor? - y el chico le dio el sombrero y la chica se iba andando cuando el chico le dijo:
    -¿ Quieres que te lleve en coche a tu casa?- La chica al final aceptó tras pensarlo mucho.
    -Esta bien lleveme,pero no me dejes en la puerta,me podría ver mi padre.
    -Pero es que no estas casada? Dijo el hombre sorprendido. - No,lamentablemente no. No he encontrado a un hombre que realmente me quiera.El chico seguia sorprendido y dijo:
    -Raro es que,mujer tan guapa como usted,no haya encontrado un hombre que realmente la quiera.
    Llegaron a casa de la chica y el padre estaba esperando en la puerta y la chica al verlo dijo: -¡Oh no! ¡ Esta mi padre en la puerta y me ha visto contigo! El chico dijo que no pasaba y de repente la besó,el padre se quedó boquiabierto y,el chico,salió del coche corriendo y le pidió al padre que si se podía casar con ella.El padre tras pensarlo mucho al final, aceptó.
    Maria Perez

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  5. Alejandro Pérez Cebrián4 de diciembre de 2014, 19:05

    MI SOMBRERO

    Este día era especial porque era mi cumpleaños, ese día mi fabuloso marido me regaló un sombrero muy bonito. Ese día me lleve el sombrero a trabajar. Entonces cuando iba por la calle la gente que me conocía me felicitaba y me decían que mi sombrero era muy bonito y elegante. Mañana se casaba mi hermana y decidí llevarlo. Cuando llegué al trabajo mis compañeras me felicitaron. Era un día feliz porque era mi cumpleaños. Trabajé mi jornada.
    Cuando fui a recoger mis cosas para ir al trabajo vi que mi gorro no estaba. Me asusté y grité.
    Cuando llegué a casa se lo dije a mi marido y él lo denunció a la policía por robo de un gorro. Ese día celebramos mi cumpleaños pero yo no me encontraba bien, porque estaba triste porque me habían quitado el sombrero que le había cogido mucho aprecio.

    Al día siguiente me desperté porque me había sonado el teléfono. Me había llamado la policía porque ya sabían quien robo mi sombrero y lo estaban buscando. Yo creía que no lo iba tener para la boda de mi hermana. Mi hermana se puso muy contenta cuando se lo dije. La policía me trajo el sombrero a casa. Yo pude ir a la boda de mi hermana. Mi familia me dijo que estaba muy guapa con ese sombrero. Al final me hice las fotos con mi hermana y su marido. Al final fui feliz con mi sombrero y mi marido.

    Alejandro Pérez Cebrián

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  6. Estaba en la parada del autobús, esperando a que viniera el que yo necesitaba para ir del norte de Irlanda al centro, para visitar a mi mejor amiga. Cuando llegué, no había nadie. Me iba a ir cuando me encontré al lado de las escaleras un paquete en el que ponía mi nombre. Cogí la nota que había sobre el paquete y la leí. En ella ponía lo siguiente:
    Hola María:
    Soy yo, Natalie, quería comentarte que me he tenido que ir a Argentina por razones de trabajo. Te he intentado llamar pero no me dejaba, decía que estabas fuera de cobertura. Este paquete es un regalo que te he traído de Dublín, que como eran las fiestas y me ha gustado, he cogido uno para cada una. Espero que te guste.
    Muchos besos: Natalie Vargas

    Abrí el paquete y, ¡ no me lo pude creer ! Era el mismo sombrero de copa baja que teníamos de pequeñas cuando nos conocimos, que recuerdos..........
    Desde ese momento supe que tendría que estar más pendiente de las cosas para no perderlo nunca. Dos semanas más tarde, dando un paseo, entré en una Boutique, ya que necesitaba una chaqueta. Cuando me la fui a probar, me quite el sombrero, me la probé y al instante supe que era ideal para mí. La page, me fui y abriendo la puerta de casa, me di cuenta de que no llevaba puesto mi sombrero. Fui corriendo a la tienda, pero cuando llegué, ya habían cerrado. Me fui a casa muy triste. No sabía que hacer, así que me puse a mirar y a ordenar los datos de mi ordenador. Viendo las fotos y los videos de cuando éramos más jóvenes, vi uno que era de cuando en mi cumple de 14 años, mis amigas me hicieron un video diciéndome que no me rindiera, que me dedicara a lo que me dedicara, si me iba mal una cosa, tenía la otra ( el baile o la moda ). Decidí dedicarme a la moda, aunque mi otra pasión, el baile, también me gustaba mucho. Ese video me inspiró para conseguir ser profesora de baile, ya que aparte de lo del sombrero, la moda me dio muchos problemas.
    Después de tres meses y una semana buscando una escuela y personas interesadas en bailar, lo conseguí. Todo salió perfecto. Una semana después, Natalie me dio una sorpresa y vino a verme a mi escuela de baile y además quiso probar las clases. Le conté lo del sombrero pero no la preocupó mucho, ya que ella se lo había dejado en el avión, de vuelta. Esa tarde, ya que mis clases son por la mañana, estuvimos hablando. La conté lo que me había pasado y ella a mi también me contó cosas que hay por Argentina, y que la habían ascendido y pronto empezaría a viajar. Yo, ya que es mi manera de ser, le dije que quería ir con ella. Aceptó. luego me preguntó que como había llamado mi escuela de baile y yo la conteste, que se llamaba "El sombrero de copa bailarín". Cinco días más tarde, por fin llamaron a Natalie diciéndola su próximo viaje. Al día siguiente, cogimos nuestras cosas y, como dice mi hermano, a la aventura y a disfrutar.

    María Cepedano López

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  7. MI BOMBIN MAGICO
    Era un domingo de diciembre, me acababan de dar las vacaciones de Navidad en el instituto. Mi madre entro en mi habitación, me despertó y me dijo que hiciera la maleta rápidamente pues ese mismo día por la noche nos íbamos a Londres. Fue la mejor sorpresa que me habían dado en mi vida y muy nerviosa me puse a hacer la maleta. Esa misma noche volábamos en el avión hacia Londres como mi madre dijo, pasamos cinco días en un hotel de allí. Nada más llegar a la puerta del hotel encontré un sombrero en el suelo y lo cogi. Era un bombín bastante usado pero me pareció muy bonito y me lo puse, más tarde vi a una persona y sin que me hablarse supe lo que estaba pensando, entonces descubrí que cada vez que me lo ponía podía saber lo que la gente que estaba cerca de mi pensaba, o podia escuchar lo que decían. No se lo dije a nadie, pensaba que no se lo creerían y por el momento prefería guardarlo en secreto.

    Al día siguiente, al salir de la habitación del hotel vi a dos hombres que llevaban un maletín negro y gracias a mi bombín mágico supe que acababan de robar un banco y tenían el dinero en aquel maletín, entonces fui corriendo a buscar a un policía que estaba en el hotel y le conté que dos hombres estaban hablando sobre un banco que acababan de robar y que estaban en la habitación 301. El policía se quedó asombrado, me dijo que sabían que habían atracado un banco y que les estaban buscando, entonces se lo dijo a otros policías y fueron a detenerles a la habitación que yo les había dicho. Al dia siguiente, cuando ya les habían detenido vinieron a darme las gracias y me dijeron que como recompensa nos pagarían los cinco días que íbamos a pasar allí y el viaje de vuelta.

    Fueron las mejores vacaciones de mi vida gracias a mi bombín mágico, además pude practicar el inglés, visite muchos sitios nuevos y me lo pase fenomenal con mi familia.

    Desde entonces no me he separado de mi bombín mágico y sigo enterándome de lo que piensa la gente cada vez que me lo pongo. Cuando descubro que la gente necesita ayuda trato de ayudar en todo lo que puedo, la gente me lo agradece mucho pero nadie sospecha que es mi bombín mágico es el que me lo cuenta.

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  8. Cuento del sombrero.
    Había una vez , en las calles de Detroit , una mujer ilusionada con su regalo de cumpleaños .El regalo era un fedora de color grisáceo y de los más nuevos del mercado .
    Un día, la mujer decidió ponerse aquel sombrero para ir a dar un paseo hacia los mercados de aquella pequeña ciudad . De repente , al rato de que la mujer saliera a hacer la caminata hacia el mercado , empezaron a correr fuertes ráfagas de viento .
    La mujer desesperada por proteger su sombrero , la fue en vano , ya que aquel nuevo y precioso sombrero , se fue volando lejos de allí.
    La mujer , pensando que podría hacer, hizo todo lo posible por encontrar su querido sombrero, y todo lo que hizo la sirvió para algo , encontró su preciado sombrero en un charco detrás de un poste . La mujer,de la emoción grito como loca , por una parte porque encontró su querido sombrero , pero por la otra , gritó por que encontró su sombrero mojado por un charco sucio de la calle.Ella, ya pensaba que sería imposible encontrarlo , pero por desgracia no era el suyo , era de una anciana , de unos 76 años, era la dueña de aquel sombrero tirando casi a color grisáceo que se encontró la mujer desesperada en la calle.
    La mujer , fue amable y fue a devolver el sombrero a aquella pobre anciana , pero , la anciana dijo :
    -Muchas gracias joven ,¿Cómo podría agradecerselo ?
    La mujer intrigada por esa cuestión la contestó que no la hacía falta nada, que con la acción que ella había hecho la sobraba .
    Al final , la mujer satisfecha por la acción que hizo con aquella anciana , acabo olvidándose de su preciado regalo de cumpleaños , el sombrero .
    Esther Culebras Quiroga 1.E.S.O.A

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  9. Lidia Martínez Loro 1ºA5 de diciembre de 2014, 15:13

    MI SOMBRERO PERFECTO.
    Panamá, 14 de Agosto de 1914.

    Estaba yo en mi casa, haciendo la comida y me pregunte: ¿Por qué no ir a dar un paseo por las
    preciosas calles de Panamá?

    Cuando salí a la calle hacía muchísimo calor y me estaba rondando por la cabeza la idea de irme a casa, pero pensé que como ya tenía la comida hecha y había recogido la casa me podía tomar “el día libre”.

    Mientras paseaba me iba fijando en la gente, sus abrigos, complementos, zapatos, pantalones… Hacía mucho que no me iba a dar un paseo tranquila y sin prisa.

    Casi toda la gente llevaba sombreros; altos, bajos, blancos, negros… de todo tipo. Pensé que porque yo no llevaba ningún sombrero. Me propuse encontrar un sombrero que me gustara y que les diera envidia a todas mis amigas, con lo cual me puse manos a la obra.

    Cuando llevaba un rato mirando tiendas y preguntado por sombreros en todas, miré el reloj y vi que eran las 12:00 y como se me había hecho tan tarde me fui a casa y ya seguiría buscando mi sombrero perfecto, otro día.

    Al día siguiente a las 17:00 vino mi amiga Sara a tomar un café, cuando fui a abrir la puerta nada más entrar la vi a ella, ahí tan guapa y tan a la moda como siempre, sí que es verdad que la tengo un poco de envidia porque tiene todas las novedades, todo lo que acaba de salir, lo tiene al día siguiente, siempre está a la moda y eso me pone un poco de los nervios, pero como somos amigas desde hace mucho tiempo, ya me he acostumbrado. La abrí y llevaba un sombrero, un panamá.

    Nos sentamos en el sillón. Me fui a la cocina y traje unos cafés. Cuando volví, deje los cafés en la mesa y me senté en el sillón, luego:
    Ella me preguntó: -¿Te gusta mi sombrero?, es un panamá.
    Y yo la conteste, con una sonrisa muy falsa:- Sí, es muy bonito, ¿Dónde te lo has comprado? Porque yo necesito un sombrero.
    Ella me contesto simpáticamente: - No hace falta que te lo diga, porque ya no lo tienes que comprar. Te lo quería regalar, perdón por habérmelo puesto solo quería que no sospecharas porque si traigo un paquete envuelto se notaría demasiado.
    Yo la conteste muy entusiasmada:- ¡Muchas gracias!

    Las dos nos dimos un gran abrazo y nos quedamos durante toda la tarde sentadas en el sillón. Desde ese momento me di cuenta de que las amigas verdaderas por muy divas que sean siempre serán, amigas verdaderas.

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  10. Estaba durmiendo tranquilamente, era el dia 5 de diciembre en New Orleans en 1854.
    La luz era tan fuerte que no tuve mas remedio que despertarme, bajé a la cocina a prepararme el desayuno. Noté que algo vibraba y supe que era mi teléfono. Recibí un mensaje que ponía: "Llamame an ocurrido cosas". El mensaje era de mi hermana y la llamé inmediatamente. Dijo que nuestra madre había sido asesinada, al oírlo casi me da un infarto asi que cogí el coche yme fui a casa de mi madre. No había nadie, revisé la casa , cuando subí a la habitación de mi madre ví que la ventana del balcón estaba abierta y en el suelo había una fédora azul oscura , miré la etiqueta de la fédora y ponía "Misterclops" y reconocí esa tienda asi que fuí alli.
    Le pregunté al dependiente si sabía quien había comprado esta fédora azul oscura y me dijo que hace años que nadie le compra asique no, también pregunté si tenía un libro de anotaciones donde estaban todas la ventas y el nombre de los clientes, dijo que estaba en el sótano pero que ya hace mucho tiempo, pero igualmente bajé al sotano que era oscuro y estaba lleno de telarañas y de cajas antiguas. Ví un cuaderno lleno de polvo y lo abrí, allí solo habían nombres y el tipo de sombrero que habían comprado pero en ninguna ví fédora azul oscura hasta que miré un papel roto en el suelo y vi que ponía exactamente eso y me anoté el nombre en un papel. Lo busqué en internet y me salía: James Mcrulle , atracó dos bancos y robo en tres tiendas, mató a mas de 40 personas, bandido de la fédora , información oculta: vivía cerca de casa de mi madre asique esa misma noche fui a hacer guardia y salíó de una casa un hombre vestido de negro ,me escondí detras de una farola,se chocó de mi y se le cayó la fédora negra que llevaba y como no supe que decir dije hola y me respondió hola. Hablamos mientras paseábamos y a la vez se limpiaba la fédora que se le había caído antes al suelo. Me dijo que quedáramos y que le diése la direccion de mi casa para recojerme. Al día siguiente vi por la ventana que había llegado,bajé y cuando abrí la puerta vi que tenía un cuchillo . Me clavó el cuchillo y caí lentamente en mi charco de sangre y ví que salió por el balcón y que se le había caído la fédora negra pero no volvió a por ella. Y como ya no podía ver no supe lo que pasaba a mi alrededor.
    Ioana Moldovan

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  11. MI TRAVIESA FEDORA
    Era una mañana preciosa de invierno en los años cincuenta,es bien sabido que en los años cincuenta todo es bonito , alegre, todo el mundo está contento...o al menos es lo que dicen, yo no considero los años cincuenta tan felices como dicen ,pero, para gustos colores, y digo que no todo era tan alegre porque yo los he vivido.
    La verdad es que una de mis mayores anécdotas empezó con mi cumpleaños, todos me regalaron cosas preciosas ,desde una falda hasta el famoso sombrero del que os estoy contando.
    El fedora me lo regaló mi padre, ya que al ser detective le gustaba llevar ese tipo de sombreros, la verdad es que no llegué a entender esa obsesión.
    Me gustaba el sombrero, aunque los primeros días me costo acostumbrarme al sombrero y ahí estaba el problema.
    Aquel día se me fue volando el sombrero así que decidí preguntar ,pregunté y pregunté pero nadie vio mi sombrero, estaba a punto de darlo por imposible y dar carpetazo al caso del "sombrero desaparecido", hasta que encontré a una chica con un sombrero en la mano, lo reconocí cuando vi una marca que le hice ,y, aunque me daba corte pedírselo , fui y le pedí mi sombrero ,porque, a fin de cuentas, era mi sombrero y podía reclamarlo ya que era mío además me lo regalo mi padre.
    Le expliqué lo que paso ,y, me lo devolvió sin problemas, dijo que ese tipo de regalos sentimentales eran muy importantes y que ella hubiera deseado tener padre o madre que le regalara algo por su cumpleaños ya que, ese mismo día también era su cumpleaños, mi opinión cambio de repente y un fuerte reflejo me empujo a darla el sombrero ,me pregunto que si no lo quería y que a lo mejor mi padre se enfadaba conmigo, yo la dije que sabia lo que a mi padre le importaba, así que se lo di y me marche con una amplia sonrisa...
    Noelia 1ºA

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  12. Andres Martinez DIaz 1A5 de diciembre de 2014, 16:33

    EL SOMBRERO.

    Era una soleada mañana por las calles de París, el sol de mediodía iluminaba las casas, corrían los años 20, cuando yo era un pequeña y mis padres se quedaron sin lugar donde vivir, eran tiempos difíciles . Por ello mis padres con todo el dolor de su corazón y a pesar de lo mucho que me querían, tomaron una decisión dura.
    No podían permitir que una hija tan querida tuviera que vivir en la calle, por eso me llevaron a un lugar desconocido donde por unas cuantas monedas me dejaron allí.
    Entre en la habitación, poco iluminada, sucia, triste con muchos trastos viejos, ropa rota, juguetes rotos etc... no me gustaba nada pero de repente algo me llamo la atención algo que brillaba me acerque a verlo, alargué mi pequeña mano y conseguí cogerlo. Era un sombrero, un sombrero cloché . Lo observé y no lo dudé, me lo puse en la cabeza y algo mágico ocurrió dentro de mi los miedos, los temores de repente desaparecieron me sentía fuerte, protegida.
    Puede sobrevivir aquellos tiempos tan malos, nunca me lo quitaba porque siempre que tenía un problema era como si el sombrero me hablara.
    Fue pasando el tiempo y me fui haciendo mayor,mi vida había mejorado, había logrado tener éxito en mi vida profesional y personal.
    Pero de repente algo trágico sucedió, una mañana en la que salia a pasear, por supuesto, con mi sombrero cloché. Al entrar en un café colgé el sombrero en la silla y cuando ya me iba, fui a cogerlo y no estaba. Justo en ese momento supe que mi vida volvería a ser mala, pero no fue así.
    Todo siguió igual y hoy por hoy soy una persona muy apreciada por la sociedad por mis grandes logros.
    Mi reflexión y mi experiencia me demuestra que todos estos logros no fueron por mi sombrero, sino por todo mi esfuerzo, mi voluntad, y ganas de superarme. Aunque no puedo olvidarme de mi brillante sombrero porque si fué un gran apoyo.



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  13. `` EL FEDORA´´

    Un día en 1938 un abogado llamado Nicolás, le llego un caso en el que tenía que defender a un señor llamado David acusado de estafar a treinta personas. Y fue a ver de qué cosa trataba. Llegó a casa de Nicolás y le pregunto a este…
    -ABOGADO: ¿Qué ha ocurrido?
    -NICOLÁS: Pues que estoy acusado de estafar a más de treinta personas con cobrarles el doble y no es verdad.
    -ABOGADO: ¿Tienes alguna prueba de que esto es mentira?
    -NICOLÁS: Creo que si tengo un Fedora en el armario con los albaranes que los suelo fotocopiar y los tengo todos los treinta.
    -ABOGADO: Ok, vamos a mirarlo y si es verdad lo que tú dices mañana iremos al juez y le llevaremos estas pruebas para que no te acusen de estafarles.
    Al día siguiente…
    Fueron al juzgado con el Fedora y dentro los albaranes y se los enseñaron al juez entonces Nicolás se quedo más tranquilo y le dijo el juez…
    -JUEZ: Vale tiene usted razón ya pueden irse
    Y entonces Nicolás no fue acusado y vivió ya normal para todo el resto de su vida.
    DAVID NICOLÁS 1ºA

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  14. De mi madre había heredado sus hermosos ojos verdes, su inteligencia y su preciado sombrero de playa con una bonita cinta multicolor. Hacía muy buen tiempo. Todo el mundo estaba bañándose. Decidí que sería el último día que pasaría con mi sombrero, el día diecisiete de agosto de 2014. Por tanto, me fui a la playa por la cual siempre paseaba con mi madre cuando era pequeña a dar un paseo con él.

    Durante el paseo, me encontré con un niño el cual me pidió el sombrero para jugar con él. Como lo iba a tirar de todas formas, se lo di. Mientras el niño jugaba con el sombrero a hacer castillos de arena, yo le observaba con atención. Me recordaba a mí a su edad. Tras un rato jugando, me dio las gracias y me lo devolvió. Después de sacudirlo, me lo puse y proseguí con mi paseo.

    Al rato, me encontré con un pescador al cual se le había roto la pecera donde metía los peces. Me pidió el sombrero y yo, como buena señorita que soy, se lo dejé gustosamente. Al cabo de un rato, se dio cuenta de que no estaba bien coger a los peces y llevárselos. Los tiró al mar y me devolvió el sombrero. No pude ponérmelo, ya que estaba mojado. Por tanto, lo llevé en la mano.

    Ya no sabía que me encontraría a continuación: ¿a lo mejor a Harry Styles pidiéndome el sombrero para coger agua y echársela a su amiga por encima? En cambio me encontré con una cigüeña intentando hacer un nido. No encontraba suficiente paja para completar el nido. Me acordé de que el sombrero que iba a tirar era de paja. Lo dejé en la arena para que lo cogiera y me alejé un poco. Tras unos cinco minutos, la gaviota se lo llevó. La vi desaparecer en el horizonte con mi preciado sombrero en el pico.

    María Lledó Lucía 1ºA.

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  15. Esta tarde no puedo dejar de pensar en mi sombrero cordobés roto. Como voy ahora a la fiesta típica cordobesa de Montilla, mi amado pueblo y hogar.

    Entro en mi casa con frutas y verduras del mercado. Mi abuela, Ramona, me recibe en la puerta y coge la bolsa.

    -Cariño, has comprado naranjas en vez de mandarinas-dice mi abuela- esta semana te noto muy distante, ¿te pasa algo?- termina de decir con un deje de preocupación.

    -Mi sombrero cordobés se rompió hace unos días al caerme del caballo y ahora no podré ir mañana a la fiesta-digo entre sollozos.

    -¡Ah!, por eso no te preocupes tengo guardado el sombrero de tu madre-dice Ramona.

    Va a la habitación de mi madre y vuelve con un sombrero cordobés de un color rojo.

    -Este es un sombrero que ha pasado de generación en generación. Una vez me perteneció a mí; y hasta este momento pertenecía a tu madre, pero ahora es tuyo. Pero lo más importante es que todas hemos dejado huella en él. Recuérdalo.-me explica.

    Me pongo mi sombrero y salgo a cabalgar con mi caballo. Llego a un prado y me detengo. Me bajo del caballo y me tumbo. Examino mi sombrero rojo y recuerdo las palabras de mi abuela.

    -¿Qué tendrá este simple sombrero cordobés de especial?- me pregunto en voz alta.

    A la mañana siguiente me visto con mi traje cordobés y mi sombrero rojo a conjunto. Me dirijo hacia la plaza principal del pueblo. Estoy deseando ver el circo, este año el Ayuntamiento ha decidido innovar. Cuando llego a la plaza el espectáculo ya ha comenzado. Se oyen exclamaciones de sorpresa provenientes de la carpa. Decido infiltrarme por la parte trasera y veo como maltratan a los animales que solo quieren ser libres. Fotografío la escena con mi móvil y envío las fotografías a la policía. Doy una vuelta por los alrededores del pueblo meditabunda. En ese momento comprendo las palabras de mi abuela. Cada portador del sombrero descubría cuál era su sueño. Y yo acababa de descubrir el mío. Fundaría una asociación contra el maltrato animal llamada “Él sombrero Rojo”, porque un sombrero es una ilusión.

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  17. El sombrero de Fedora
    Yo, Carolien Dekker, andaba por las calles de Amsterdam, bastante deprisa porque tenía una entrevista muy importante. Ande durante cinco minutos hasta llegar a la parada del tranvía. Subí justo a tiempo, antes de que se pusiera en marcha. Anduve por el estrecho pasillo que había, hasta que encontré un hueco libre. Me senté y mire por la ventana. Tenía un presentimiento de que hoy sería un buen día.

    Después de tres paradas, bajé rápidamente del tranvía con mi maletín en la mano. Entonces, un escalofrío recorrió mi espalda, con el viento frío que mi pelo y mi vestido se levantaran un poco. Entonces fue cuando ocurrió. Nada más girarme, choqué contra algo o alguien, y caí al suelo de culo. Algo cayó sobre mi cabeza, tapándome la vista. Levante levemente lo que cayó en mi cabeza y vi una mano, acercándose a mí. Miré detenidamente hasta que pude observar que era un muchacho robusto, de pelo moreno y ojos color miel. Me quedé encandilada con sus ojos, y empecé a escuchar una voz:

    -Oiga… ¿está usted bien?.... Oiga…- era él. Volví a la normalidad y cogí su mano.

    -Sí, si… no se preocupe por mi- sonreí alegremente y sacudí mi vestido una vez levantada. Al levantar la mirada, pude ver su encantadora sonrisa. En lo más profundo de mí, empecé a sentir cosas. Parecían mariposas. No. Estaba segura, no eran mariposa, era amor.

    Llegué a tiempo para mi entrevista. Estaba muy feliz sin saberlo muy bien. Después de un rato esperando, noté que mi cabeza estaba calentita. Alcé la mano y note algo. Lo cogí y lo observe. Era el sombrero de aquel muchacho. Un sombrero de fedora, muy bonito hay que decir. Lo examiné y encontré en la etiqueta su nombre y dirección. Me latió fuerte el corazón. Decidí ir a visitarlo después de la entrevista. Estaba a pocas manzanas de este edificio, así que podría ir andando.

    Después de la entrevista, salí lo más pronto posible y mire la dirección de nuevo, giré a la derecha y me encaminé hacia su calle. Después de diez minutos, dando la vuelta a la misma manzana gracias a la multitud, conseguí adentrarme en la calle. Anduve mirando los portales. Portal uno… tres… cinco… ¡diez! Justo su portal. Miré el piso y miré la gran escalera. El piso de aquel muchacho era en el cuarto piso. Me arremangué mi vestido y subí las escaleras. Llegué agotada al cuarto piso y miré su puerta. Me empezó a latir fuerte el corazón. Llamé a la puerta, y a los pocos segundos abrió. Le mire sonriente:

    -Buenas…. Soy… la mujer con la que tropezaste esta mañana. Venía a devolverte tu sombrero…- leí la etiqueta de nuevo-… señor Camiel- al decir su nombre, sonrió alegremente. Me dejó pasar, y estuvimos charlando durante horas.

    Después de aquel día, empezamos a quedar de vez en cuando, para conocernos mejor. Cada vez que hablaba con él, más feliz me sentía. Con paciencia, por fin me pidió una cita. Tuvimos unas diez u once citas, antes de que me pidiera salir. Poco a poco, cada hora de cada día que pasábamos juntos, nos enamorábamos más el uno del otro. Un día, después de haber salido durante dos años, me pidió matrimonio, metiendo el anillo dentro de un pequeño dulce de vainilla.

    Años después, fuimos al campo, donde me pidió matrimonio con una persona muy especial. Estuvimos jugando a las cartas en una manta, observando las nubes, corriendo por la hierba descalzos. Al atardecer, los dos cogimos de la mano a esa personita. Camiel, le puso algo en la cabeza, un sombrero de fedora. Aquella personita sonrió muy alegre y ando hacia la apuesta de sol junto a nosotros, con nuestros sombreros a juego. Entonces, dijo dando pequeños saltitos, haciendo que su vestido color crema subiera y bajara sin cesar, al igual que su pelo moreno:

    -Soy… vuestra pequeña Carolien- sonrió .



    Esther Maganto 1ºA

    P.D.: Javier, lo he hecho más largo de lo que debía, pero me parece que vale la pena.

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  18. Mi Fédora

    Estaba yo , sentada en mi oficina como un día normal , soportando los insultos machistas de todos mis compañeros de trabajo . Yo me preguntaba porque las mujeres eramos menos , por qué no
    podiamos llevar la ropa que quisieramos y hasta hace poco porqué no podiamos trabajar . A mí , que me dijesen tal tipo de cosas no me imporaba lo mas mínimo , lo que me importaba es que me
    lo dijesen porque era mujer .

    Un día yendo de camino a la oficina me fijé en un bonito sombrero negro que había en una tienda ,que debían de haber abierto hace poco porque nunca me habia fijado en ella . Entré en la tienda
    y me encontré en el mostrador a una mujer sonriente dándome los buenos dias , le pedí aquel sombrero que había visto en el escaparate , la dependienta me dijo que era un Fédora . Al probarme el
    sombrero la dependienta me dijo que que hacía poniendome un sombrero de hombre , yo con muy mal carácter la respondí - ¿ que la pasa , que una mujer no puede llevar un sombrero porque alguien haya
    dicho que es un sombrero de hombre ? , cobremé que me lo llevo puesto.Cuando llegué a casa con el sombrero mi marido se enfadó muchísimo,me dijo que si yo quería parecer un hombre, pero yo le dije
    que lo único que quería demostrar es que todos somos iguales tanto hombres como mujeres, él se enfadó,al ver tal grosería, le pedí el divorcio.

    Al día siguiente me fuí con el sombrero al trabajo,cuando llegué a la oficina todos empezaron a murmurar,les dije a todos-¿por ser una mujer no puedo llevar un fédora?¿es que los hombres os creeis
    mejores que nosotras? . Al salir de la oficina me encontré con un concurso de modelos de sombreros, me presenté allí con mi fédora.Me dijeron que estaba descalificada por llevar un sombrero de hombre,entonces
    ubí al escenario ,cogí el microfono harta de tanto comentario machista y dije-!por ser mujeres no tenemos que hacer lo que los hombres nos ordenen ,nosotras somos iguales y tenemos que demostrarlo,no
    nos podemos quedar de brazos cruzados!.Las mujeres empezaron a aplaudir ,los periodistas que allí estaban no paraban de hacerme fotos, salí en la tele, en los periódicos y en revistas de todo tipo. Desde aquel
    momento se nos empezó a tomar en serio a las mujeres.Cuando volví a la oficina ya no me criticaban por mi aspecto,sino que valoraban mi trabajo y conseguí llegar a dirigir la empresa.Me casé con un hombre que
    me respetaba y me aceptaba como era. Esta es la historia de como se llegó a cambiar el mundo gracias a mi fédora.

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  19. Javier mi libro es muy largo y no puedo publicarlo solo en un comentario así que tengo que mandártelo en dos.
    Saludos de Alba Sanz Rubio 1A

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  20. Samantha Lekerman es una chica alta, delgada, morena y de ojos verdes. Desde pequeñita siempre le ha encantado cocinar, sobre todo hacer pasteles.
    Todos los días al terminar los deberes, le preguntaba a su madre que si podía hacer unos pocos pasteles. Cada día hacía muchos pasteles, de diferentes
    tamaños, con diferentes dibujos, distintos sabores.. A los dieciocho años entró en la escuela de cocina ``KATI´´.
    En tan solo dos años montó su propia tienda de pasteles a la que llamo:
    PASTELERÍA LEKERMAN, en honor a su familia, que fueron los que le pagaron los dos años en la escuela de cocina.
    En poco tiempo su pastelería se hizo muy famosa. Eso la ayudó a ganar mucho dinero y así comprarse un piso a medias con su mejor amiga,
    Jennifer Bendewald. Son amigas desde que tenían tres años, se conocieron en el colegio y desde hay no se pueden separar la una de la otra.
    Samantha ha tenido muchas parejas, pero siempre les buscaba defectos para dejarlas.
    Samantha tiene miedo al amor, a enamorarse de verdad. A que su vida pasara.
    En estos momentos esta soltera, con un negocio que la da dinero y con un piso a medias con su amiga. Ahora vaís a leer como a Samanth
    se le quitó ese miedo para siempre.

    Hoy día 5 de Diciembre de 2014 Samantha cumplía veintiseis años. Como siempre, había hecho una tarta especial por su cumple.
    Invitó a todos sus amigos y familiaresa su casa, bueno a la suya y a la de su amiga. Estaba muy emocionada por ver a todos
    sus amigos y familiares de nuevo, sobre todo a su madre, que por fin le habían dado el alta en el hospital. Todo iba bien, la noche
    estaba siendo fantástica, pero cuando iba a probar la tarta que había hecho, su madre se desmayó.
    Se la llevaron corriendo al hospital. Después de un rato esperando a que el médico saliese para informarles de lo que le pasa a su madre,
    al final el médico salió de la habitación. El médico no se andó con rodeos les dijo lo que iba a pasar, su madre se estaba muriendo. Samantha y el resto
    de la familia entraron en la habitación llorando, pero con la intención de despedirse de ella y darla un último beso.Samantha dejó que los demás fueran
    primero porque ella quería hablar a solas con su madre. Cuando la tocó a ella, antes de que pudiese hablar, la madre la cogió de la mano y le entregó su
    regalo de cumpleaños. Samantha no sabía que decir así que la abrazo y le susurró al oido: Te quiero mami. Muchas gracias por todo lo que has hecho
    por mi. En ese momento la madre falleció. Hecharon a Samantha de la habitación. Samantha con la cara llena de lágrimas abrió el regalo de su madre.
    Era un precioso sombrero Fedora, de color azul. Desde aquel día, Samantha no se quita el sombrero ni para dormir.

    1 Año después:
    Samantha salía de la pastelería después de un duro día de trabajo, como siempre llevaba puesto su querido Fedora. Era un día de viento y el cielo estaba nublado.
    Samantha iba caminando por la calle, cuando una fuerte ráfaga de viento se llevó volando su querido sombrero. Lo persiguió por media ciudad hasta que lo
    perdió de vista. Creyó que nunca volvería a ver el único regalo que le quedaba de su madre. Fue camino a casa cuando un chico alto, rubio de ojos azules
    le preguntó si había perdido un sombrero. Ella entusiamada, porque pensaba que ese chico había encontrado su sombrero y se lo iba a devolver, le respondió que si.
    El chico sacó de su abrigo su sombrero. Ella sonriente fue a coger el sombrero, pero el chico apartó el sombrero y la dijo:
    - Te devolveré el sombrero con una condición.

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  21. Galopando en una mañana del siglo 19, en el caluroso oeste, el sol pegaba fuerte y el viento impactaba en mi cara. Tras el estruendoso sonar de caballos al trotar dejábamos atrás una marabunta de arena y entre murmullos y risas pasamos por alto a tres o cuatro jinetes que cabalgaban en dirección hacia nosotros. Llevaban unos espléndidos y fornidos caballos con unos asientos bañados en oro, ellos llevaban ropas de colores tristes y un pañuelo negro que les cubría la nariz y la boca. En visto y no visto cayó uno de nuestros hombres tras un disparo en el pecho, a continuación cayeron otros dos más a causa de flechas. No sabía que estaba pasando, todo fue tan rápido...¡De repente!, un tiro alcanzó mi sombrero vaquero, mi caballo relinchó y rampó, lo que causó que se me volara el sombrero y me cayera de espaldas contra el arenoso suelo. Estaba dolorido de la espalda, todos mis compañeros habían caído, no tenía nada que hacer. Me quedé inmóvil en el suelo simulando así mi muerte y dejé los ojos entreabiertos para poder ver lo que tramaban esos ladrones. Observé cómo se llevaban mi sombrero y gritaban de alegría.

    Ese sombrero era muy especial para mí porque en un día de lluvia, cuando mi padre estaba tumbado en la cama con dolor de cabeza y con muchos pañuelos en la mesilla y en el suelo, me dió un sombrero y me dijo que lo cuidara con mi vida. Entonces cerro suavemente los ojos, me corrió una lágrima por la mejilla y me coloqué el sombrero.

    Cuando apenas podía ver a los ladrones, rebusque entre la arena y los caballos para encontrar algún arma para defenderme contra los ladrones en mi búsqueda del sombrero vaquero. Encontré un arco con tres flechas, pensé que no era suficiente pero cogí un caballo y emprendí mi rumbo. Estuve cabalgando mucho tiempo, hasta que divisé a los tres hombres, entonces preparé mi primera flecha. Lancé rápidamente la flecha y fallé, era normal ya que era mi primera vez pero eso izo que los bandidos se alertaran. Uno de ellos me apuntó al cuerpo y justo antes de que disparara lancé mi segunda flecha, le atravesó el pecho y cayó del caballo. Me quedan dos personas y una flecha, pensé nervioso, entonces vi como uno de los dos disparó a mi caballo y caí. Me dolió, no menos que la ultima vez, pero me levante rapidísimo y esquivé de suerte la flecha que lanzó el otro hombre. Desde mi posición observé que los dos hombres estaban alineados en una línea recta, entonces lancé mi última flecha, que atravesó a los dos hombres que cayeron al suelo tras un alarido de dolor.

    Recuperé el sombrero y observé una solapa que sobresalía del sombrero, tiré de ella y callo un papel doblado al suelo. Me agaché para cogerlo, resentido de la caída anterior y recogí el papel. Desdoblé el arrugado papel, estaba dibujado en él un mapa del tesoro, o eso creo, también estaba escrito "tesoro de miles de dólares". Seguro que mi padre no quería que alguien se llevara ese dinero, pero parece ser que tampoco quería que me lo llevara yo, porque si no me habría dado el mapa sin más. Pensé en la posibilidad de ir a por las monedas pero mi padre siempre decía "Más vale un sombrero que dinero", nunca llegué a entender demasiado bien la frase pero mi padre era muy sabio, así que me guardé el papel en el sombrero vaquero, me lo puse y me fui trotando con un caballo hacia el horizonte.

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  22. ¿Con cuál?. Preguntó ella.
    - Si aceptas tener una cita conmigo.
    - No sé
    - Si no hay cita no hay sombrero.
    - Bueno...¿Y para cuándo sería esa cita?
    - Mañana a las 8:30 te espero en la puerta de tu pastelería.
    - ¿ Cómo sabes que tengo una pastelería?
    - Yo sé muchas cosas sobre ti.
    - Haber ¿Cómo me llamo? ¿Cuántos años tengo?
    - Samantha Lekerman. Tienes 27 años.
    Samantha se quedó impresionada, no entendía como un chico que no conoce de nada podría saber tanto sobre ella.
    - Iré a la cita, pero no te hagas ilusiones no creo que haya mas citas.
    - Eso dices ahora.
    El chico la da el sombrero y la susurra al oido:
    - Por cierto me llamo: Michael Adams.

    Samantha volvió a su casa muy feliz, tan feliz que, en cuanto su amiga la vió entrar la preguntó que porque estaba tan sonriente.
    Samantha se lo explicó todo y al cabo de un rato su amiga la dijo que tenían que ir de compras porque el vestuario de Samantha estaba un poco anticuado.
    Era sábado, hacía un día precioso, un día perfecto para una cita. Samantha y Jennifer se fueron de compras por la ciudad como habían planeado.
    Entraron por lo menos a veinte tiendas, pero en ninguna había lo que Samantha buscaba. Por fin entraron en una tienda llamada: NEW STYLE.
    En cuanto Samantha entró por la puerta de la tienda, se enamoró de ella. Estuvo horas probándose vestidos, zapatos, joyas...
    Hasta que por fin encontró un precioso vestido azul electrico que combinaba con su sombrero Fedora. Encontró en esa misma tienda los zapatos perfectos
    y las joyas concretas. Ya solo le faltaba irse a la peluquería y maquillarse. En la peluquería le tiñieron el pelo se lo cortaron y la hicieron un peinado estupendo.
    A las 8:00 llegó a su casa, se pusó el vestido, los zapatos, las joyas y se fue a maquillarse. Tardó unos 20 minutos en maquillarse. Cuando salió del baño no parecía la
    misma, iba con vestido, maquillada y con un peinado increíble.
    Eran las 8:25 tenía que irse ya, cogió su bolso, se pusó su sombrero y se marchó. Cuando llegó a la pastelería el estaba allí.
    Llevaba un esmoquín con una corbata roja.Samantha llegó a donde estaba, los dos se saludaron con una sonrisa y Samantha preguntó:
    -¿A dónde quieres ir?
    -Te gusta la comida china ¿Verdad?
    - Si, me encanta, pero ¿Cómo sabes qué me gusta?
    - Ya te he dicho que se muchas cosas sobre ti.

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  23. Los dos se fueron a un restaurate chino que estaba a pocos metros de su pastelería. Pasaron una cita estupenda, hablaron, rieron, todo era perfecto.
    Después de cenar Michael llevo a Samantha a la playa, se sentaron en la arena con el sonido de las olas y vieron las estrellas. Samantha sintió un cosquilleo en el
    estómago, nunca antes lo había sentido, estaba empezando a enamorarse de el.
    Samantha se despertó en la playa abrazada a Michael. Se quedó mirándole, y justo el abrió los ojos. Samantha se puso roja, no quería que se dise cuenta de que le
    estaba observando.Michael le acompañó a casa. Cuando se iban a despedir Michael no podía aguantar mas y la besó. Después se dieron los números y se despidieron con una gran sonrisa.
    A partir de ese día Michael y Samantha no pararon de llamarse, de chatear, de quedar, en fin una auténtica vida de novios. Pero lo curioso es que nunca se llamaron así.

    Pasó un año y aún seguían juntos. Samantha no había sido capaz de dejarle porque era el chico ideal, era el hombre de sus sueños.
    Samantha y Michael quedaron como de costumbre. Fueron a la feria. Y como siempre Samantha lleva su querido Fedora que le regaló su madre al morir.
    Después Michael llevó a Samantha a la puerta de su pastelería, Samantha extrañada le preguntó:
    - ¿Por qué me traes aquí?
    - Ahora verás.
    De repente salieron unos mariachis de la nada y se pusieron a tocar sus instrumentos. Todo el mundo fue a mirar que pasaba y cuando había mucha gente, Michael se arrodilló,
    cogió la mano de Samantha y se sacó del bolsillo un anillo de boda. Entonces Michael le preguntó:
    - Samantha Lekerman, ¿Quieres casarte conmigo?
    Samantha se puso roja, no sabía que decir, y no quería dejar a Michael en ridículo delente de tantas personas.Hizo lo que primero se le pasó por la cabeza, soltó la mano de Michael y se fue corriendo.
    Michael y Samantha estuvieron meses sin verse y sin hablarse, ella quería hablar con el pero no sabía que decirle.
    De un momento a otro su vida se convirtió en una rutina pesada y aburrida, trabajaba y se iba a la cama, no quería salir ni conocer a gente, solo quería sentarse y esperar. Pero esperar a que,
    a que Michael le llamara y le suplicara que volviese con ella. Eso no iba a pasar porque ella le a roto el corazón por ser una cobarde y porque es una inmadura que no quiere ver que el tiempo pasa.
    Unas semanas después Samantha iba con su sombrero Fedora a abrir su tienda, cuando de nuevo, una ráfaga de viento lanzó el sombrero por los aires, y como no, allí estaba Michael para cogérselo.
    -Muchas gracias
    - De nada
    - Me gustaría hablar contigo.
    - Sé lo que me vas a decir.
    - Puede que sepas muchas cosas sobre mi, pero no te puedes imaginar lo que te voy a decir.
    - ¿El qué?
    - Si
    - Si, ¿Si qué?
    - Que si quiero
    - ¿De qué me hablas?
    - La respuesta es si, si que quiero casarme contigo.
    Michael se quedó mirandola unos instantes y al final la abrazó y la besó.
    - Sabía que al final te decidirías.
    En unos meses se casaron y a que no adivinais lo que llevaba la novia en la boda. Pues su sombrero.
    Alba Sanz Rubio 1A.

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  24. MI SOMBRERO Y UN SUEÑO
    Hola,bueno os preguntaréis porque mi título,ahí va.
    A mi de pequeña me compraron un sombrero como el de Michael Jackson y de pequeña me gustaba ser modelo,cantante,bailarina...Resumiendo famosa.Eso sí,mis amigas y yo no pasamos genial con ese sombrero imaginando que eramos famosas.Un día ibamos por la calle y yo llevaba mi espectacular sombrero y se me hacerca un hombre:
    -Perdone,es guapísima usted y su sombrero¿Por qué no un día te pasas por mi estudio y hablamos?-me dijo
    -Por supuesto que acepto-dije
    Y desde ese momento me convertí en la persona más famosa que te puedes imaginar....
    María Bermejo Romero 1A

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  25. Profe lo siento muchísimo por no publicarlo no he estado en casa hasta hoy

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  26. "La Maldición del Sombrero de Paja"

    Roberto venia contento del cole, como siempre, y por supuesto conlo otro diez en el examen. Su clase no era de sacar dieces, y desde luego los examenes que sus profesores le ponían no eran lo que se puede decir fáciles. Ya que todo el mundo suspendía menos él, claro. Roberto tenia muy buena suerte y siempre sacaba buenas notas sin estudiar, encontraba billetes por el suelo y a su familia le habia tocado 2 veces la lotería.

    Toda su suerte comenzó, sospechosamente, después de encontrar un sombrero de paja viejo, feo, y con pinta de tener bastantes por no decir muchisimos años, cerca del portal donde el y su familia vivían.

    Roberto, que había atribuaido toda su buena suerte al sobrero de paja, no se lo quitaba de encima nunca, ni en clase, ni en casa, ni siquiera durmiendo. Pero como mientras lo llevaba puesto tenia tanta suerte nadie le decia que se lo quitara, y en conclusión, se podría decir que casi vivía mejor que un rey.

    Roberto estaba teniendo mucha mucha suerte, pero de lo que no se estaba dando cuenta, era de que el sombrero de paja lo estaba volviendo un monstruo al que sólo le importaba él mismo y el dinero.

    Un día Roberto paseaba por la calle tranquilamente, cuando de un plumazo un golpe de aire la arranco de la cabeza su queridísimo sombrero y se lo llevo volando. Roberto corrió tras el sombrero un largo rato hasta que no pudo más y este desapareció ante sus ojos, difuminandose en el paisaje. Exhausto de tanto correr, Roberto volvió a su casa decepcionado, empezo a sacar malas notas y a suspender, su padre fue condenado a tres años de rision por estafa y le quitaron todo el dinero que habia ganado con la lotería, Roberto ya no tenía suerte, lo que si tenía era un corazon ennegrecido por haber sido tan codicioso y avaro, el dinero y la suerte le habian convertido en un monstruo. Por eso Roberto se decidio a ir a recuperar su sombrero estase donde estase y le costase lo que le costase.

    Despues de buscar por las calles y preguntar a todo aquel al que se iba encontrando se encontró con su amigo Juan. Roberto no podía dar crédito a lo que veían sus ojos, Juan llevaba puesto el sombrero de paja, magullado por los años y gastado, que hasta hace apenas unos pocos días el había estado llevando orgullosamente. En cuanto Roberto vio esto, se fue confuso a su casa, sin saber que hacer.
    En el interior de Roberto se estaba librando una batalla entre la poca cordura que le quedaba y su codicia y ambición por el dinero. Al final, Roberto perdió totalmente la cordura, cojió una pistola que su padre tenía guardada para cuando hubiese alguna emergencia y, decidido a recuperar su sombrero, fue a asesinar a su antes amigo Juan. Mientras tanto, a Juan le estaba pasando lo mismo que a Roberto, sacaba dieces, cuando iba por la calle todos le admiraban, etc...
    Cuando Juan volvía al día siguiente del instituto, y ya había casi llegado a su casa, se encontro con Roberto, y este, sin mediar palabra, sacó la pistola y sin pensarlo dos veces disparo, pero... ¿Que pasó?, ¡La pistola había fallado! Se había quedado atascada una bala en su interior e impidió que Roberto pudiese disparar. En ese mismo instante Alberto, confundido, corrió despavorido para salvar su vida. Roberto, de rodillas en el suelo y chillando de rabia se dio cuenta de que la suerte que ahora Juan tenía gracias al sombrero le había impedido disparar.

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  27. Tras mucho pensar, Roberto pensó, que si él no tenía el sombrero, no lo tendría nadie. Fue al sotano, cojió dinamita de un baúl y decidió acabar de raíz con el problema.

    Al día siguiente, Roberto salió con la dinamita enganchada a su cintura y con un detonador en la mano, como si de un hombre bomba se tratase. Juan cuando lo vió parado en la puerta del instituto, esperándole con la bomba en la cintura, empezo a correr pero... Roberto era mucho más rapido y cuando estaba solo a dos metros de Juan... BOOM! Un monton de humo apareció de la tremenda explosión y cuando se disperso quedaron al descubierto los irreconocibles cuerpos de Juan y Roberto, dos chavales que un dia fueron mejores amigos y a los que un sombrero les arruinó la vida. Eso si, el sombrero se desintegró con la explosión.

    La maldicion del sombrero de paja, habia acabado.

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  28. Alejandro Martínez Zaplana 1*a8 de diciembre de 2014, 17:58

    Perdon pero lo hice el viernes y ahora veo que no se ha publicado. Me ha pasado lo mismo con el comentario de platero. Lo voy a volver a publicar a ver si tengo suerte .
    "MI QUERIDO SOMBRERO DE PAJA"

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  29. Alejandro Martínez Zaplana 1*a8 de diciembre de 2014, 18:23

    "MI QUERIDO SOMBRERO DE PAJA"
    Érase una vez un granjero que llevaba todos los días al campo su precioso sombrero de paja para protegerse del sol. Desde pequeño siempre quiso ser granjero como su bisabuelo,su abuelo y su padre .Cuando cumplió 12 años ,su padre le regaló un sombrero de paja que perteneció a su abuelo y le dijo:
    - Hijo,siempre has querido ser granjero como todos los hombres de nuestra familia pero para serlo ,no vale con todo lo que te he enseñado .Necesitas este sombrero que te protegerá del sol y de las cosas malas que tiene el campo.
    Desde ese día ,nunca se lo quito y siguió trabajando duro.
    Cuando cumplió 20 años ,su padre le compró una granja para que la trabajara y el estaba muy feliz porque la familia era muy humilde e hizo un gran esfuerzo para conseguirlo .
    El padre no sabía que era una granja con muchos problemas cuando la compro.
    Un día sufrió un robo en su nueva granja .En el robo se llevaron ovejas,gallinas y su precioso sombrero de paja.El chico se puso muy triste y casi coge una depresión .A punto estuvo de abandonar todo porque pensaba que al no tener su sombrero ya no era un verdadero granjero.
    Fue al psicólogo para ver si podía ayudarle porque estaba muy mal.el psicólogo le dijo que llamará a

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  30. Alejandro Martínez Zaplana 1* A8 de diciembre de 2014, 18:29

    La policía para ver si encontraban al ladrón pero que aunque no encontrasen su querido sombrero ,el seguía siendo un buen granjero .El sombrero seguía en su corazón porque seguía queriendo mucho a los animales,seguía cuidando sus cultivos y amaba la naturaleza .eso es lo importante.
    El chico pensó en sus palabras y entendió que tenía razón. Se compró otro sombrero y lo uso el restO de sus días. Hasta qué llego su final ,siguió siendo un buen granjero y su precioso sombrero nunca desapareció ni de sus recuerdos ni de su corazón.
    Alejandro Martínez 1*a

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  31. Iba a ser el cumpleaños de mi hermano y no tenía nada que regalarle y tampoco podía comprar nada. En mi familia apenas tenemos para comprar comida y casi no llegábamos a pagar la luz y el agua. Nuestra vida era así, justamente así, y no puedo hacer nada para remediarlo. Estaba muy preocupado, no sabía que regalarle ni cómo conseguirlo. No paraba de darle vueltas al tema,
    si no podía comprarle nada se pondría muy triste.
    - Antoine, ¡Antoine! Estas hay, ¿Hay alguien en casa? – Había dicho el enano de mi hermano
    Acto seguido me golpeó la cabeza con sus nudillos haciendo un sonido un tanto… hueco y sonoro.
    -¡Ouch! - Eso había dolido. El truhán de mi hermano tiene su fuerza.
    -Alguien está pensando en una chica especial, ¿verdad? – Me dijo mi hermano dándome un codazo en las costillas.

    Cada díe ese chiquillo está más insoportable y vacilón hasta llegar al punto que me dan ganas de darle un bofetón y decirle que en realidad estoy pensando en su cumpleaños. Pero me conformo con darle una colleja, todo sea dicho bastante fuerte, y mirar para otro lado como si me estuviese sonrojándome para que no piense nada raro. Bueno, para que no sepa que estoy pensando en su cumpleaños.

    Paseando por la calle me encontré algo que pareció ser un buen regalo. Era un sombrero, parecido a un fedora, de color blanco con la banda del sombrero de un negro noche tan oscuro que parecía hasta brillar. Era muy bonito y además mi pequeño y adorable hermano, nótese la ironía, adora los sombreros. Pero caí en un detalle, el precio. Ese sombrero era muy caro y no era para menos.

    Trabajando mucho y partiéndome el lomo a mis 15 años de edad conseguí el dinero asi que fui a la tienda, temiendo que lo hubiesen comprado ya, pero seguía ahí. Lo compre y el tiempo que quedo lo pase con la sabandija que tengo por hermano, que sno dejaba el tema de la amante o yo que sé, pero ahora que lo pienso no le falta razón, pero eso da igual.

    Cuando llegó su cumpleaños hice como qué me había olvidado. El enano se veía un poco triste porque estaba ignorando totalmente, aunque no suelo hacerle mucho caso también. Cuando le felicité se alegró un poco pero también se “enfado” y me dio un puñetazo en el brazo, supongo que me lo merecía, total solo iba flojo, no sé si pillas la ironía.
    -Demonios Antoine, me habías asustado pensaba que te habías olvidado – dijo, mejor dicho, me gritó.
    -“Asustado”, como, renacuajo asustadizo, nadie puede asustarte por eso, ¡nenaza!.
    -¡Cállate! ¡Eres un idiota! – Me dijo él mientras me volvía a dar un puñetazo, pero un poco más flojo.
    -Supongo que me lo merezco, total, eres un débil, ¿pero no te falta algo enano?
    -¡El regalo antoine! ¡El regalo! – Me gritó
    - Como sabes lo que te interesa sabandija llorona
    Le di el sombrero que le había comprado. Él se veía muy emocionado, podría decir que le había encantado solo por su expresión y sus “gracias antoine” o sus “te quiero muchísimo”. En fin. Comprobé que le había encantado porque no se separaba del sombrero. Me hacía mucha gracia porque el sombrero le quedaba grande y con solo tocarle en un ala del sombrero se le caía sobre los ojos.

    El tiempo iba pasando y nosotros creciendo. El sombrero le empozo a quedar pequeño y no se lo puedo poner más. El tiempo seguía pasando y yo y mi hermano nos independizamos, cada uno a una casa. Tuvimos una fuerte pelea y no volvimos a hablarnos

    Un día me invitó a su Casa. Una vez en su casa me llevo a su habitación donde vi el sombrero que le compre en un estante. Eso me llevo a mantener más contacto con ese “pequeño truhán” que de echo es más alto que yo. Nos volvimos muy cercanos. Incluso nos fuimos a vivir juntos. Con mi… bueno, ejem. Mi hermano se seguía acordando y me lo restregó por la cara, unas cuantas veces…

    Esa es la historia de cómo un sombrero hizo que me reconciliara con mi hermano.
    Alicia Ruiz 1ºA

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